No sé que hacer para conseguir mi objetivo, mi evaporación.
Necesito volver a mi hogar. Ya llevo unos cuántos años aqui... me presenté de forma mágica en una familia humana, de Andalucía, he pasado muy buenos momentos con la mujer que me crío y hasta estoy terminando una carrera.
Mi transformación a esta especie fue muy sencilla y aceptada con naturalidad. Fue muy fácil colarme por las vías respiratorias de dos individuos de distinto sexo, que se encontraban en pleno acto sexual. Tenía que cuidar que mis futuros padres humanos, no se dieran cuenta de mi intromisión en sus vidas, que me cuidaran como a sus otros hijos.
Y aceptaron de buena gana un embarazo, aunque fuera no planificado, asombrados por la naturaleza de su biología, las cosas de la vida, el destino mismo, si quereis.
Yo por aquél entonces no sabía que había que definirse tanto siendo humano, y al principio no hice ninguna elección sobre el cuerpo que estaba desarrollando, porque me daba igual, sólo quería vivir la experiencia. Pero la ansiedad que yo tenía por crecer en ese útero, y las dimensiones que estaba tomando mi propio feto, hicieron creer a los profesionales de la medicina que se trataba de un niño; y aunque para mi ese fuera un tema secundario (ya ves), decidí en el último momento pertenecer al sexo femenino, por una simple cuestión de oposición o libertad.
Quién iba a pensar que esa libertad que yo quería vivir dándome forma humana, era casi imposible de llevar a la práctica.
Ahora estoy viviendo una vida que no se parece en nada a lo que yo quise en un primer momento. Y quiero volver.
Y de acuerdo, confieso que la mayor parte de la culpa es mía, por despreocuparme en los primeros años y dedicarme únicamente satisfacer mis sentidos y disfrutar de las cosas de los humanos, mientras iba tomando decisiones que los demás me inculcaban poco a poco, haciendo cosas que todo el mundo hacía. ¡Sólo quería pasar desapercibida! Y estaba demasiado entretenida experimentando cosas, como para darme cuenta de que me estaba acomodando y endureciendo una identidad determinada.
Llevo un año y medio, esforzándome por abandonar mi forma actual, pero mis brazos y mis piernas son cada vez más pesados, es como si estuviera anclada en la tierra. Estoy intentando tomarlo con calma, pero a veces pienso que es imposible, y mi mente se irrita, se cansa y no consigo nada.
Es angustioso, porque no puedo volver atrás, y veo mi evaporación cada día más lejana.
Ahora pienso que quizás la única manera de conseguir fuerzas para la partida, sea oponerme a lo que he han querido que sea, y ejercer mi libertad, alcanzar el mismo nivel que tenía cuando decidí materializarme como mujer. Pero quizás es algo demasiado ambicioso, estoy débil para esos cambios tan bruscos, mis tejidos se han acostumbrado a comportarse como un animal de esta especie.
Así que me he sometido a un entrenamiento, basado en practicar pequeños ejercicios, pequeños cambios y pequeñas decisiones, para poder alcanzar mi libertad, y partir de una vez.
¿Quién querría quedarse aquí?

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados